Casa del Panadero

Como personajes en una novela de Victor Hugo, nuestras vidas generalmente dan vueltas para re-encontrarnos con personas y lugares que pensamos habían quedado atrás. Casa del Panadero fue nuestro primer hogar en Yucatán. Aquí, aprendimos español con nuestros vecinos. En el jardín encontramos nuestras primeras hormigas cortadoras. En la alcoba, nos hicimos pequeños debajo del huracán Isidoro mientras pasaba por encima de nosotros como cien locomotoras quemando turbosina. Tantos recuerdos. Diez años después, como la familia Maitland regresando a casa en la película Beetlejuice, sorprendidos por la remodelación hecha por el nuevo dueño, volvimos a “casa”, como fantasmas merodeando en los sueños de otra persona, tomando fotos y video para un sitio web de una casa vacacional en renta. La única diferencia es que los nuevos dueños tuvieron mejor gusto que nosotros.

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